Las ventajas de las operaciones ‘fix and flip’ sobre chalés y villas
La inversión inmobiliaria basada en la compra de una villa para reformarla, modernizarla y venderla -proceso conocido internacionalmente como ‘fix and flip’- se ha consolidado como una estrategia atractiva para quienes buscan rentabilidades superiores a las del alquiler tradicional. Y es sin duda una de las tendencias del momento en España.
Se trata de un modelo que combina visión estratégica, conocimiento técnico y una correcta gestión financiera para transformar un activo deteriorado en una propiedad altamente demandada. Ahí es donde entra en juego DEXTER, facilitando el acceso a capital que puede representar hasta el 60% de coste de adquisición del chalet y el 100% del presupuesto de obra para la reforma.
En la adquisición, de hecho, reside buena parte del éxito de la operación. El inversor debe identificar villas con potencial: inmuebles bien ubicados, con estructura sólida y elementos arquitectónicos diferenciadores, pero que presenten obsolescencia estética o funcional. “El descuento en el precio de compra debe compensar el coste de la reforma y dejar margen suficiente para beneficio, teniendo en cuenta impuestos, gastos notariales, honorarios técnicos y costes financieros, en este caso los de DEXTER y los fondos que instrumentamos operación por operación”, señala José Enrique Chasserot, director de Análisis de Riesgos de la compañía.
Una vez adquirida la villa, comienza la fase de reforma y modernización. El objetivo no es simplemente “arreglar” la propiedad, sino reposicionarla en el mercado. Esto implica actualizar instalaciones eléctricas y fontanería, mejorar la eficiencia energética, redistribuir espacios para adaptarlos a estilos de vida contemporáneos y aplicar un diseño interior atractivo. En villas antiguas, conservar elementos originales -como suelos hidráulicos, vigas de madera o fachadas históricas- puede aportar valor diferencial si se combinan con acabados modernos. La clave está en equilibrar carácter y funcionalidad.
Chasserot concluye que “la gestión de la reforma requiere planificación rigurosa. Es fundamental elaborar un presupuesto detallado, incluir un margen para imprevistos (habitualmente entre un 10 % y un 20 %) y establecer un cronograma realista. Retrasos en obra o desviaciones presupuestarias pueden reducir significativamente la rentabilidad. Por ello, contar con arquitectos, interioristas y constructores de confianza no es un gasto, sino una inversión en control y calidad”.
El último punto, naturalmente pero en paralelo, pasa por diseñar una estrategia de comercialización antes incluso de finalizar la reforma. El tiempo es un coste: cuanto más se prolonga la venta, mayores son los gastos financieros, impuestos y mantenimiento.