La financiación alternativa, palanca clave para la reestructuración de deuda empresarial

Es un hecho innegable que la financiación alternativa con capital privado se destina, en gran medida, a potenciar el camino de empresas en crecimiento, con nuevos proyectos, con vías de expansión. Pero no lo es menos que, igualmente, está acreditando una formidable utilidad en lo que significa la aportación de liquidez a compañías que atraviesan ciertas dificultades pero que han tenido en el pasado unas bases sólidas y aspiran y pueden recuperarlas en el futuro.

            Esa liquidez para reestructurar las diversas unidades de negocio de una misma firma, el capital privado prueba una y otra vez su capacidad para aportarla de manera ágil y flexible, en parámetros diferentes a los de la banca tradicional, ayudando así a empresas que financieramente están tensionadas.

            La propia experiencia de DEXTER lo revela, caso por caso. Hay mayor flexibilidad en la estructura y las condiciones, siempre más personalizadas: se adaptan plazos, se buscan carencias, se plantean amortizaciones bullet, los repagos se ligan al cash slow del cliente disponible en el tiempo… se trata de ser operativos y eficaces, y siempre realistas.

            Como señala desde el departamento de Análisis de Riesgos su Analista Principal, Rubén Miñarro, “son en definitiva formatos de financiación que permiten alinear la deuda con la capacidad real de generación de caja de la empresa, y esto es sin duda fundamental, es la base de la propia viabilidad de cada solicitud”.

            Es precisamente en este contexto en el que la financiación alternativa se instituye como un engranaje eficaz para rebajar la presión sobre una compañía, evitar impagos o incluso ejecuciones de garantías llegados a un punto: “es, en puridad, oxígeno financiero y es tiempo que se gana para ejecutar un plan de recuperación”, concluye Miñarro. En efecto, hay mucho margen y opciones más allá de la política y los límites convencionales bancarios.

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