España se corona en lo alto de la inversión inmobiliaria en Europa
España dispara la inversión inmobiliaria un 45% mientras en Europa cae. El titular no puede ser más demoledor, pero las estadísticas, sector por sector, lo avalan. El mercado inmobiliario nacional ha arrancado 2026 con una fortaleza que contrasta radicalmente con el entorno continental.
Según el informe trimestral elaborado por la consultora ‘Colliers’, el volumen de inversión inmobiliaria en España alcanzó los 6.394 millones de euros entre enero y marzo, lo que supone un incremento del 45,4% respecto a la media trimestral de 2025. En el mismo periodo, la Eurozona registró una caída media del 26%.
La brecha es tan pronunciada que ya no puede atribuirse a la casualidad o a un efecto puntual. Los analistas de Colliers apuntan a diversos pilares que explican el diferencial. De un lado, la solidez de la actividad económica española, el crecimiento demográfico sostenido por otro lado y, sin duda, una demanda estructural en los principales segmentos inmobiliarios que no da señales de agotamiento.
Desde DEXTER, su vicepresidente Alfonso Merlos declara que “semana a semana percibimos en la entrada de operaciones, especialmente en los préstamos para la compra de activos y los préstamos promotor, que la fuerza comercial de los proyectos tiene mucha consistencia; y ésta viene determinada por una demanda fuerte, especialmente en grandes ciudades y en zonas de costa, y fundamentalmente en el área residencial, que es la que más trabajamos”, concluye Merlos.
El gran protagonista del arranque de año ha sido, en efecto, el Living, que engloba la vivienda en alquiler, la vivienda asequible y los formatos residenciales alternativos. Con 2.386 millones de euros invertidos, este segmento concentró el 37% del total y registró el mayor crecimiento de todos los analizados: un 127% sobre la media de 2025, más que duplicando sus cifras en apenas un año.
Detrás de este salto hay dos tendencias que el capital institucional lleva tiempo siguiendo de cerca, la expansión del modelo build-to-rent (BTR) y el auge de la vivienda asequible desarrollada mediante fórmulas de colaboración público-privada. A ellos se suman formatos más innovadores como el PBSA —residencias para estudiantes— y el flex-living, que atraen inversores por su capacidad de ajustar rentas en contextos de inflación.