Está absolutamente en el candelero y es atípico el sector de la economía al que no afecta. Es en efecto la IA. Y el gigante de Wall Street, Goldman Sachs, sostiene que su despliegue global está modificando las fuentes de financiación y acelerando la aparición de nuevos instrumentos para sostener inversiones en infraestructura.
En concreto, la infraestructura necesaria para sostener el despliegue de la inteligencia artificial requerirá inversiones por alrededor de 7 billones entre 2026 y 2031, según el último informe de ‘Investment Banking’. De acuerdo con el documento, financiar esa expansión exigirá recurrir a acciones, deuda pública y privada, capital soberano y nuevas estructuras de empresas conjuntas (joint ventures), “algunas de las cuales todavía no se han inventado”.
El informe, titulado Harnessing AI for the Real Economy, sostiene que la IA está impulsando una reorganización en toda la economía. En ese contexto, señala que la financiación será un factor determinante para acompañar el desarrollo de la infraestructura necesaria. De acuerdo con el documento, que un sector prospere o se estanque dependerá tanto de la ingeniería como de la financiación.
Goldman Sachs también destaca un mayor protagonismo de los fondos privados: “la escala del despliegue de la IA supera lo que tradicionalmente podían financiar de manera eficiente los préstamos bancarios y los mercados públicos de capitales, pero eso está evolucionando rápidamente”.
Desde el departamento de Nuevas Tecnologías e Inteligencia Artificial de DEXTER, su director, Dylan Ramírez apunta en este sentido que “no sólo el desarrollo de la IA está demandando ya de financiación alternativa con capital privado sino que las compañías que operamos en el sector estamos incorporando internamente todas las herramientas de IA precisamente para mejorar la productividad y el rendimiento de nuestras empresas. Es un círculo virtuoso y que se retroalimenta”, concluye Ramírez.




