Mientras buena parte de Europa afronta un mercado inmobiliario más maduro, fruto de la inercia de las décadas, Portugal continúa consolidándose como uno de los destinos con mayor potencial de inversión del continente. La combinación de estabilidad económica, escasez de oferta, fortaleza del turismo y creciente demanda internacional está creando un escenario muy atractivo para inversores y promotores.

Lisboa sigue siendo el gran motor del país. La capital concentra empresas tecnológicas, multinacionales, talento internacional y una demanda residencial que continúa superando la oferta. La rehabilitación de edificios, las promociones residenciales y los proyectos de lujo mantienen un enorme recorrido, especialmente en las zonas de expansión urbana.

Desde DEXTER, que inició operaciones en el segundo trimestre del año en el país vecino, su presidenta Yeidy Ramírez puntualiza precisamente que “más allá de la capital, Oporto vive un momento extraordinario. Su crecimiento económico, la transformación urbana y unos precios todavía más competitivos que Lisboa la convierten en uno de los mercados con mayor margen de revalorización. De ahí que nuestra apuesta en financiación inmobiliaria sea especialmente fuerte en todos los núcleos grandes de población, especialmente costeros”.

El Algarve, por otra parte, continúa siendo una referencia mundial para el turismo residencial. Villas de lujo, apartamentos premium, resorts y ‘branded residences’ siguen captando compradores europeos y americanos que buscan calidad de vida, seguridad y un clima privilegiado durante todo el año.

Es por ello que Yeidy Ramírez sentencia que “estamos en Portugal principalmente pero no sólo para atender la demanda de financiación inmobiliaria. Entramos en todos los sectores de la economía con buenos empresarios y buena garantía hipotecaria”. La escasez de producto de calidad y la fortaleza de la demanda hacen pensar que el recorrido del mercado todavía está lejos de agotarse.