Los datos son elocuentes y el influjo del capital internacional concentra el 77% de las adquisiciones, con Barcelona captando más de la mitad de la inversión registrada. El mercado español de oficinas mantiene su recuperación y refuerza su posicionamiento entre los destinos preferentes para la inversión inmobiliaria en Europa: es un hecho.

Según el último ‘Snapshot’ de Colliers, la inversión acumulada en la primera mitad del año alcanzó los 1.634 millones de euros, un volumen que sitúa a España muy por encima de sus niveles medios históricos y claramente por delante de la evolución registrada en el conjunto del viejo continente.

El mercado de oficinas representa actualmente el 13% en concreto de toda la inversión inmobiliaria transaccionada, lo que indica que el sector se sitúa en niveles equivalentes al 158% de la media registrada durante los últimos cinco años y al 134% de la media de la última década.

Como señala Alfonso Merlos, vicepresidente de DEXTER, “hay una mejora y en todo caso una estabilidad del entorno financiero, la liquidez existente para activos de calidad y el interés de los inversores por mercados con capacidad de crecimiento tanto en rentas como en ocupación está ahí, y no se puede desdeñar el papel del capital privado y el acceso a crédito alternativo, como el que ofrecemos en todo el territorio nacional”.

De hecho, los fondos representan el principal perfil inversor, con una cuota del 42%, seguidos por vehículos de inversión especializados (21%), SOCIMIs (14%) y family offices (14%): “el protagonismo del capital internacional demuestra que el mercado español continúa generando interés entre los grandes inversores institucionales”.