El inmobiliario español prevé movilizar más de 77.500 millones en construcción hasta 2031. Los datos hablan por sí mismos. El volumen corresponde a un ‘pipeline’ institucional que suma 53,2 millones de metros cuadrados de superficie edificable prevista para los próximos años, de acuerdo con un análisis de ‘EY-Parthenon’.
Dicho en otras palabras, la actividad promotora mantiene su fortaleza pese a un contexto complejo, marcado por el aumento de los costes de construcción, la inestabilidad geopolítica y las dudas regulatorias que afectan especialmente al mercado de la vivienda: el incremento de la inversión no responde tanto a un aumento relevante de la oferta sino al mayor coste necesario para desarrollar los mismos proyectos.
Por segmentos, los vinculados al residencial y al turismo serán los grandes protagonistas de la actividad constructora en España. “No sorprende”, apunta desde DEXTER su Analista Principal de Riesgos, Rubén Miñarro: “el residencial clásico, en vivienda libre, como la vivienda más asequible son dos catalizadores de buena parte de las operaciones financieras que estudiamos y, en su caso, aprobamos, sea en modo crédito al promotor, en préstamos para la compra de suelo o activos…”.
A pesar del dinamismo previsto, el mercado afronta un escenario de mayor prudencia por la incertidumbre regulatoria. La superficie prevista para los nuevos desarrollos se mantiene alrededor de los 53 millones de metros cuadrados. Sin embargo, la evolución de las normas relacionadas con la vivienda sigue siendo un elemento de cautela para inversores y promotores a la hora de planificar nuevos proyectos.
La industrialización de la construcción, la utilización de herramientas digitales, la construcción fuera de obra y una planificación más precisa ganan importancia en este nuevo escenario. Estas soluciones permitirán reducir errores, controlar plazos y mejorar la previsión económica de los futuros desarrollos inmobiliarios.
Como concluye Miñarro, “en un contexto de costes elevados e incertidumbre normativa, los proyectos que logren mejorar su eficiencia sin reducir la calidad serán los que afronten y se impongan con mayores garantías en la próxima etapa del mercado”.




