Los promotores e inversores privados completaron en el primer semestre de 2026 la reforma de 337 activos inmobiliarios en España -viviendas, hoteles, oficinas, locales y naves- con un presupuesto superior a los 300 millones de euros, según datos de la plataforma de big data inmobiliario Brains Real Estate. El hecho es que hoy el capital se concentra en menos operaciones pero de mayor calado, y las más ambiciosas comparten un patrón: el cambio de uso hacia residencial.

La cuestión de fondo en esta operativa es qué activos merecen dinero para seguir compitiendo y cuáles cambian de vida, y por qué; y más en un escenario, presente y futuro, en el que la escasez de vivienda es un patrón común.

Como indica el vicepresidente de DEXTER, Alfonso Merlos, “el inversor ya no reforma para mantener; reforma para reposicionar, y eso exige tickets más altos. Es lógico. Como lo es que haya una mirada permanente sobre la rentabilidad”, a lo que añade Merlos que “desde DEXTER financiamos 100% todo el capex sobre activos inmobiliarios, sean del sector que sean, siempre como es lógico que haya una buena reventa”.

Las reformas sobre activos van ligadas al propio cambio en la vida de las personas y las empresas, y sus nuevas necesidades: oficinas que pasan a ser casas, hoteles que pasan a ser residencias de estudiantes, edificios enteros que se reconvierten en flex living… la escasez de suelo finalista en las grandes capitales ha convertido el cambio de uso en la vía más rápida para producir vivienda, y la reforma es su indispensable herramienta.